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May 7, 2017

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El sueño conseguido

May 7, 2017

 

 


Algún día seré como él, me dije cuando con sólo 8 añitos descubrí  por primera vez a Andersen en la estantería de la biblioteca de mi escuela. Tomé en mis manos su libro "La Sirenita" y al hojearlo me dije, cuando sea grande seré escritor y mis libros estarán junto a los de él en una biblioteca.

 

 

Un sueño que tomó 40 años completar, por eso ayer, cuando entré a la biblioteca de Lidingö y descubrí que al lado de mi libro "Daxxis" estaba "La Sirenita" de Andersen la emoción me pudo y empecé a llorar. 

 

 

Andresen siempre fue uno de mis escritores favoritos, pero a decir verdad, no fue "La Sirenita" quien me llevó a su obra sino su ficha técnica en la biblioteca que leí por casualidad. Todavía me acuerdo de memoria lo que decía: Hans Christian Andresen nació el 2 de abril de 1805 en Odense, Dinamarca. Su familia era tan pobre que en ocasiones tuvo que dormir bajo un puente y mendigar. Fue hijo de un zapatero de 22 años, instruido pero enfermizo, y de una lavandera de confesión protestante. Un montón de preguntas para la mente de un niño tan curioso como yo, que siempre quería saberlo todo.


¿Qué era una lavandera de confesión y por qué protestaba? ¿Existían zapateros de 22 años? Yo todos lo que conocía eran viejos, el viejo Totón, el viejo Anselmo, pero ¿cómo alguien de 22 años iba a ser zapatero?


¿Y donde quedaría la Dinamarca esa donde la gente era tan pobre que dormía debajo de los puentes? Yo estaba resuelto a ser escritor, pero la idea de vivir debajo del puente de la Lisa, que era el que mas cerca me quedaba, no me atraía mucho. Así es que como de costumbre lo consulté con mis padres.


-Mami, ¿te confiesas cuando lavas? Le pregunté a mi madre que se echó a reír y me dijo, ¿queeeeé? ¿De dónde has sacado esa palabra? Entonces le contesté muy preocupado:


-No, lo que pasa es que voy a ser escritor, pero yo no quiero irme a vivir debajo del puente de la Lisa.

 

 

Mi madre se echó a reír y me dijo amorosamente: ¡Qué cosas tienes! ¿Cómo vamos a vivir debajo de un puente, si en vez de una casa, tenemos dos?


Esa respuesta me tranquilizó mucho. Teníamos dos casa, una al lado de la otra y por último viviríamos en el pasillo, pero ¿al puente con mi familia? ¡Eso si que no! 


 

 


Éramos una familia muy feliz y yo pensando en estropearlo todo con mi obsesión por escribir. Así es que también para estar más seguro lo consulté con mi padre.


-Papi, le dije, ¿Nosotros somos muy pobres?  Mi padre me miró con curiosidad y me dijo:
-Haber, ¿de dónde sacas eso, que es lo que te preocupa?
-Es que en Dinamarca, los escritores viven debajo de los puentes y son muy pobres, son mendigos.

 

Recuerdo que mi padre se echo a reír y me llevo a comer chiviricos a la fritureria mientras yo le contaba mis planes. 


-Mira, me dijo, tú vas a ser un gran escritor y vivirás en una casa muy bonita cerca de Dinamarca, entre tu casa y Dinamarca habrá un gran puente, pero no vas a vivir debajo de él, lo cruzarás para ir a visitar a la Sirenita que te estará esperando al otro lado.


Sus palabras fueron proféticas, jamás las he olvidado y me erizo de sólo leerlas. Llegué a ser escritor, vivo en un lindo hogar en Suecia y nos separa de Dinamarca un lindo puente sobre el mar, así es que aunque me empeñe, no puedo vivir debajo. Lo he cruzado para ir a Dinamarca y efectivamente, como dijo mi padre, allí, al otro lado en Copenhague me esperaba la Sirenita de Andresen.
 

 

Pero en algo yo estaba equivocado. No había pobres en Dinamarca. Un informe de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, reveló cuáles eran los países más felices del mundo.


El Informe Mundial de la Felicidad fue confeccionado con datos que incluían el Producto Interno Bruto de cada país, la expectativa de vida de sus habitantes, su nivel de generosidad, la percepción que tienen de la corrupción en su hábitat y de la libertad para tomar decisiones sobre el curso de sus vidas. Además, del informe de la ONU que mide el nivel de seguridad social que se experimenta en cada país. ¿Y que creen? ¡Dinamarca tenía nada más y nada menos que el primer lugar en el mundo! Seguida de Suecia, Holanda, Suiza,  y Noruega.

Estoy seguro que mi padre estaría orgulloso de saber que su profecía se cumplió. Pero no fue en realidad una profecía, fue el fruto de la gran educación que me dio, esa que no se aprende en la escuela, ni en la calle, sino con tus padres cuando forman un buen equipo.


Y mi madre también lo está. Su pequeño Andressen González le ha llevado a Suecia donde ha pasado largas temporadas y ha visto mis libros en la biblioteca.

 

Y le fascina, como no puede ser de otra manera en un país como este:

 

En fin que, doy gracias a Dios por haberme ayudado a realizar mi sueño de poder escribir mis 12 libros y los que puedan llegar.

                    ¿Te ha gustado mi blog? Visita su archivo en www.reymartin.n.nu

 

 


 

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Jorge Martin González Reymond © 2018. Todos los derechos reservados /  www.jorge-gonzalez.se